El movimiento que tuvo sus inicios en Indonesia por las hermanas Melati e Isabel Wijsen ha generado conciencia sobre el problema y ya ha dado lugar a cambios gubernamentales.

En todo el mundo, 14 millones de toneladas de plástico están sumergidas en el fondo de los océanos. La estimación de Oceans and Atmosphere de la agencia científica australiana CSIRO indica algunas de las consecuencias del uso indiscriminado de artículos tales como bolsas, envases y pajitas de plástico. En Brasil, la pandemia y el mayor uso de materiales de entrega y desechables aceleraron el consumo de estos materiales y reforzaron aun más la preocupación por su desecho en el país. Según Atlas del Plástico, publicado por la Fundación Heinrich Böll, en Alemania, Brasil es el cuarto mayor productor de residuos plásticos del mundo, con 11 millones de toneladas. Para rever esta situación, las iniciativas y esfuerzos realizados en el otro lado del planeta pueden servir de estímulo e inspiración.

En Bali, el gobierno ha prohibido desde el año 2018 el uso de bolsas de plástico, poliestireno y pajitas de plástico. La iniciativa de impacto positivo comenzó años antes, según lo determinado por dos jóvenes hermanas Melati e Isabel Wijsen, que tenían 12 y 10 años en ese momento. “Tuvimos una clase sobre cómo impactar a líderes mundiales y agentes de cambio, como Nelson Mandela, Martin Luther King, Lady Diana y otros. Ese día nos fuimos a casa pensando en lo que podríamos hacer viviendo en la isla de Bali, aunque todavía éramos niñas. No queríamos esperar a ser mayores para defender las ideas en las que creíamos, así que pusimos en marcha el proyecto”, comenta Melati.

La preocupación de las jóvenes generó el “Bye Bye Plastic Bags” que reunió a otras jóvenes estudiantes con acciones de concienciación sobre el problema de los residuos plásticos. “Mientras jugábamos en los arrozales o caminábamos por la playa, vimos bolsas de plástico que obstruían las cunetas y se amontonaban en los ríos y en los lados de las carreteras. Lo veíamos como un problema real que podíamos enfrentar”, recuerda la joven.

Para marcar la diferencia en la isla, el movimiento se apoyó, desde el principio, en la fuerza del colectivo. Se llevaron a cabo acciones como peticiones, charlas en escuelas, limpieza de las playas y concienciación de consumidores y establecimientos locales. La acción también llegó al gobierno local para un cambio a gran escala.

Protagonismo juvenil

Para Melati, la acción siempre es importante, independientemente de la edad. “A menudo olvidas que eres la única persona necesaria para iniciar un cambio”, dice. La joven activista, que estará en la Cumbre de la Juventud Sicredi 2021, también destaca que la importancia del liderazgo hacia las actitudes comienza de a poco, en las comunidades y que puede generar una gran transformación. “Sabemos que una persona no puede cambiar el mundo, así que, liderando con el ejemplo, puedes inspirar lentamente a las personas que te rodean. El cambio está en todas partes”, concluye.